¿Eres O Esperas Ser Feliz?
Tweet
¿Te has preguntado alguna vez que significa ser feliz? Quizás haya personas que puedan tener una respuesta rápida y contundente a ésta compleja pregunta. Pero estoy segura, que en otras despertará un interrogante, que no es fácil responder sin cuestionarse antes muchos aspectos que rodean a sus vidas, ya se sean de carácter extrínseco o bien intrínseco.
Seguramente muchas personas prefieren vivir sin más, y no detenerse a explorar que pasa en su interior, pese a que sentimientos como la tristeza, el desencanto, el dolor, el miedo, el enojo o la inquietud, estén perturbando su existencia.
Pero, ¿por qué, el ser humano en muchas ocasiones se resigna a sufrir, hasta el punto de que cada vez más, las consultas médicas están llenas de pacientes que somatizan una serie de trastornos mentales?
Sería interesante cuestionarse, ¿por qué, en una sociedad desarrollada cómo la nuestra llena de comodidades materiales; donde las necesidades básicas están cubiertas para la mayoría de la población, hay personas que no consiguen ser felices y llevar una vida emocionalmente saludable?
Pues bien, igual habría que empezar por preguntarse, ¿Qué patrones de pensamiento rigen nuestra mente?, ¿Dónde los hemos aprendido? y, ¿Por qué son en muchos casos disfuncionales esos pensamientos? Las pautas de pensamiento y comportamiento se aprenden desde el nacimiento, desde el primer contacto emocional con nuestros progenitores. La madre es el primer vínculo afectivo-emocional, pero poco a poco, el niño empieza a socializarse en el entorno, y con otras personas que lo cuidan, lo educan y lo pautan. Todos estos factores y primordialmente los mensajes que recibe el niño sobre como lo ven los demás, va formando su autoconcepto, y posteriormente su autoestima. Un buen funcionamiento a nivel racional y emocional en la adultez será el fruto de una sólida autoestima.
Si observamos a un niño, podemos ver la viva imagen de la felicidad, ese estado en el cual quizás tendríamos que permanecer todos siempre. Si el niño desde que nace tiene sus necesidades básicas cubiertas, recibe el cariño adecuado, unas pautas educativas correctas, entonces empieza a crecer con unos patrones mentales funcionales que le permiten simplemente "ser".
Si desafortunadamente, no se empieza a consolidar una buena autoestima, conforme el niño crece, su mente se irá contaminando de mensajes que lo condicionen a pensar utilizando cierto prototipos sociales poco adecuados, perjuicios, y otros condicionamientos internos, fruto del ambiente familiar disfuncional donde haya crecido.
Los adultos en general, utilizamos unos patrones de pensamiento que ponen de manifiesto nuestro ego, nuestras experiencias, bien sean positivas o negativas, además de todo lo aprendido en la sociedad que hemos crecido. Por tanto, somos incapaces la mayor parte de las veces de funcionar sin condicionamientos externos. Eso supone en muchas ocasiones no saber aceptar la realidad tal cual es.
En consecuencia, y retomando el tema de la felicidad, muchas personas se cuestionan su felicidad, se sienten infelices, y culpan de ello a las circunstancias externas. Es decir, ser feliz parece una utopía, que sólo serán capaces de alcanzar en parte algún día si lo que les rodea cambia. No son felices y esperan serlo algún día sin tomar conciencia de que la felicidad está en ellos mismos, y en su posicionamiento ante la vida. Quizá todo pueda ser más sencillo, igual sólo hace falta un tiempo para la reflexión y la interiorización.
Te has preguntado alguna vez, si hay dolor en tu vida, ¿por qué no probar a dejar de resistirse? Quizás te des cuenta que tú mente la que se resiste y lo que hace es provocar sufrimiento. Muchos de los sentimientos que he enumerado anteriormente, son fruto de la postura que tomamos ante la vida. Parece que preferimos vivir en el pasado o en el futuro y eso nos acarrea, tristeza, ansiedad, miedos, inseguridad, enfado, desconcierto, etc…
¿No sería mucho más saludable centrarse en el presente y saborear en cada momento lo que la vida nos está permitiendo experimentar? ¿No nos haría sentir mejor vivir con agradecimiento, alegría, entusiasmo,…?
Está en nuestra capacidad el mirar alrededor y descubrir en todo momento algo nuevo, valorar las pequeñas cosas del día a día.
Y si… ¿probamos a abrir bien nuestros ojos para darnos cuenta de que la infelicidad no viene de la realidad, sino de nuestros deseos y de las creencias erróneas que tenemos en nuestra mente?
Para ser feliz, quizás no haya que hacer nada, simplemente observar a los niños. Hace falta "ser" "estar en el presente", ser como ellos. Pero previamente hay que deshacerse de las ideas erróneas, que no nos dejan ver la realidad. A veces puede ser sencillo, en otras ocasiones igual es apropiado pedir ayuda profesional. Pero si somos capaces de tomar conciencia y hacer pequeños cambios, seguro que la felicidad estará a nuestro alcance.
Como reflexión final, me gustaría hacer alusión en un breve extracto a las bellas y sabias palabras de Pablo Neruda….
…"Muere lentamente quien evita una pasión, quien no voltea la mesa cuando está infeliz, quien no arriesga lo cierto por lo incierto para ir detrás de un sueño,… Muere lentamente quien no viaja, quien no lee, quien no oye música, quien no encuentra gracia en sí mismo. Evitemos la muerte en suaves cuotas, recordando siempre que estar vivo exige un esfuerzo mucho mayor que el simple hecho de respirar,…Solamente la ardiente paciencia hará que consigamos una espléndida FELICIDAD.
Mª Carmen García Muñoz
Psicóloga


