Atracones de culpa
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Personas que tienen un ideal muy claro, hablan no tanto de la comida sino de lo que los come por dentro, y es el verdadero motivo cuyo síntoma es el trastorno alimentario.
Por Claudia Durán *
La comida condicionaba sus vidas: Cuándo iban a poder comer? Qué van a poder comer? Cuándo estarán solos para comer todo lo que quieran…? Para los comedores compulsivos la comida es una droga y su problema una adicción.
Para Laura, un nombre cualquiera, porque prefieren mantener el anonimato, no por vergüenza, sino porque el problema es más importante que la persona que lo sufre, las dificultades con la comida empezaron muy pronto. Desde pequeña siempre pensaba cuándo iba a poder comer, que le iba a hacer su madre para merendar… Era solo una niña cuando empezó a obsesionarse con la comida. Desde los 10 a los 20 años fue su peor momento. Llegó a pesar 35 kilos más de lo que debería, solo pensaba en quedarse sola para comer, escondía los envoltorios de lo que comía y ocultaba incluso a la gente más cercana sus trastornos de alimentación. -“Yo creía que estaba gorda y por eso comía, que no tenía solución”-. Pero a los 20 años oyó hablar de un tratamiento con enfoque emocional de los trastornos alimentarios. El nombre Nutrime le hizo pensar. Se sintió identificada, acudió y descubrió que su compulsión alimentaria no era más que el síntoma de algo que la comía por dentro…
Algo parecido le ocurrió a Cristina, de nuevo nombre ficticio, que no solo tenía problemas físicos por el exceso de peso consecuencia de sus malos hábitos de alimentación, sino tambien emocionales. Llegó un momento en el que el sentimiento de culpabilidad la hizo darse cuenta de que tenía que poner fin a su situación. -“La satisfacción que me producía comer solo duraba un momento”-, recuerda echando la vista atrás seis años, pero el remordimiento duraba mucho más, y dejó de merecer la pena.
-“Hoy lo voy a hacer bien”-, se proponían al levantarse. -“Este es el último atracón”-, prometían cada vez que comían más de lo que necesitaban. Pero después volvían a caer. Y es que para ellas la comida es una droga. Hoy en día, comenta Cristina entre risas, -“me sigue pareciendo increíble que alguien diga no puedo más”-.
Por eso ellas, junto a muchas más personas, decidieron tomar medidas. Y encontraron la solución en hablar de sus problemas con quien mejor las comprendía, Y aunque ahora su peso es el adecuado, y pueden controlar su alimentación, piensan seguir yendo, -“porque aunque esta enfermedad está latente, puede recuperarse"- afirman convencidas. En este tiempo aprendieron, por ejemplo, que los dulces disparan su deseo de comer compulsivamente, y aquí tomaron fuerzas para moderarlos en su alimentación.
Este grupo de personas tienen un ideal muy claro, hablan no tanto de la comida sino de lo que los come por dentro, verdadero motivo cuyo síntoma es el trastorno alimentario.
Reconocer este trastorno es algo difícil. Fue lo que le pasó a Cristina, que sabía que tenía un problema, pero no llegaba a entender cuál. Ella veía que comía diferente al resto, por eso acudió a pedir ayuda. Una historia parecida cuenta su compañera, Lorena, que solo lleva unos meses acudiendo a las consultas, pero que ya tiene claros los beneficios. A sus 54 años reconoce que siempre fue comedora compulsiva sin saberlo, pero en los últimos años, y debido a una difícil situación familiar, el trastorno se hizo más intenso. -“Yo me metía en casa y comía”-. Después oyó hablar de este tratamiento, lo pensó mucho, más de dos años, y al final, después de decir en voz alta la frase -“me doy asco a mi misma porque no paré de comer en todo el día”-, tomó la decisión. Ahora la enfermedad -"todavía está ahí”, comenta, porque ha pasado poco tiempo y todavía se encuentra muy sensible. Por eso mismo lo sigue intentando cada día.
Ahora cada una tiene sus trucos. Laura sigue un plan de comidas que ella misma elaboró con ayuda nutricional. Lorena no duda en llamar a su amiga, una de las mujeres que lleva más tiempo de tratamiento, cada vez que no se encuentra bien, y Cristina intenta poner más de su parte, ahora que se encuentra en un momento de recaída.
Lo suyo no es cuestión de falta de fuerza de voluntad, como muchos le achacan. Es una enfermedad, que con ayuda, están consiguiendo superar, al advertir que los sintomas compulsivos son la punta del iceberg de algo mucho mas profundo y a descubrir como causante de los molestos atracones.
* Dra Claudia Durán – Medica Especialista en Nutrición – M.P: 16404 – M.N:73561
La Plata : 0221-155249710 – (40 y 25)
Capital Federal (CABA) : 011-1538738464 – (Acoyte y Avellaneda )



Cuanta verdad en todo esto que relata la dra…. sera que a mi me ocurre lo que ella dice!!
Es tal cual lo que me pasa…. me identifique al 100!